"La Ignorancia De Laura"

|

Sola, indiferente, sentada en su pupitre en un día normal de clases, centro de su propia atención. La maestra leía en alto y ella intentaba comprenderla. Retorcía y exprimía su mente sosteniendo su cabeza con ambas manos, los días de dictado soportaba la crueldad de la ausencia de tiza y pizarrón. Quería enorgullecer a sus padres pero la presión de progreso la frustraba cada día más, en 11 años muy poco recordaba de lo aprendido, con 11 años no lograba ni siquiera memorizar su propio número de documento.

Laura tenía una tristeza oculta, una tristeza que era solo suya, expresada en su solitaria habitación y observada por las fotos de sus héroes pegadas en la pared. Refugiada en su imaginación viajaba lejos del fuego cruzado que ardía en su casa, una nueva discusión de sus padres y una ira incontrolable que la aleja de toda razón. Sonríe y ciñe sus ojos, debajo de esos gestos yace todo, todos sus miedos y su rabia, todo su orgullo y su vergüenza, es una semilla preguntándose por que germina.

Una martes más, toma temprano el transporte de su casa a la escuela, de un infierno a otro, a tomar contacto con su karma. Rayas y números, ecuaciones y preguntas que quisiera responder, otra vez la maestra la pasa por alto como a una causa perdida, se concentra en sus compañeros pero no en su incomprensión.

- Recuerden, mañana examen de lengua- dijo la maestra finalizando la jornada, Laura se quedó tildada y pensativa, un temor la invadió mientras sus compañeros se aglomeraban en la salida. La vuelta a casa se tiño de nerviosismo, tendría que estudiar pero no deseaba renegar nuevamente con ella misma.

Durante la tarde, después de su siesta, se sentó frente al televisor e hizo zapping hasta que comience su programa favorito. Se sumergió en la historia de adolescentes problemáticos y se olvido por una hora de los suyos, se preocupo por la vida de los protagonistas secuestrados por narcotraficantes, pero cuando volvió a su “aquí y ahora”, se estrelló con su mañana.

Perdió el tiempo pensando por donde comenzar, la noche le gritaba al oído ejerciendo presión. Finalmente leyó todo aunque se seguía sintiendo vacía, desnuda para la prueba. Cenó y se fue a dormir, creyendo que había cumplido con su obligación, la de leer lo que iba al examen sabiendo que no estaría preparada para el día que se asomaba. Durmió poco, con su mirada en el techo sin distinguir nada entre la oscuridad. Su propia guerra la espera, empieza en su almohada y continúa en su clase, una idea irrumpe su cerebro pero escapar no es siempre la parte más segura.

Pensándolo una última vez descendió del transporte, suspiró y se abrazó a una torpeza enfrente de la entrada de su escuela, giró y huyó calle abajo.

Sintió liberarse de sus preocupaciones y dejó esos pensamientos para encontrar en donde quemar el tiempo hasta la hora de volver. Entre esas calles lejanas a su establecimiento educativo un remisero la observo vagando y decido acercarse e indagarla:

-¿Qué haces callejeando tan temprano?- Le pregunto igualando con su auto la velocidad de la caminata de Laura.- ¿No deberías estar en el colegio?.

-No, lo que pasa es que debo ir a mi maestra particular y no tengo plata, por eso estoy a pie- respondió rápidamente con una mentira.

-Ah bueno, si queres te llevo y no te cobro- Le propuso.

-Muy amable pero estoy bien, no se preocupe.

-Pero subí, de verdad no te cobro- Frenó su auto, abrió la puerta delantera del acompañante y ella subió.

Laura se vio nuevamente en una encrucijada, así que su única salvación –pensó ella- era seguir mintiendo, le indicó una dirección falsa de su supuesta maestra particular y el condujo. Luego de girar unos 10 minutos ella le pidió que la bajara en una casa de ladrillos vistos y unos arbustos en la entrada, le agradeció y descendió del auto. El chofer se quedó unos segundos para asegurarse de que todo este bien, observo que Laura no hacia por entrar pero se marchó para seguir trabajando.

Luego de que el remis se alejara, siguió dando vueltas por los barrios aledaños a su escuela. Aproximándose al horario de regreso, y mas alejada de lo que estaba al inicio, aceleró el paso para llegar a tomar el transporte.

El hermano menor tomó el transporte como de costumbre, notó que su hermana no estaba pero igualmente subió. Al llegar a casa le avisó a su madre que Laura no había venido con el, su madre desesperada tomó las llave de su moto y se dirigió a la escuela. Pregunto a las autoridades en donde se encontraba su hija y estás le informaron que no había asistido a clases, sin entender que pasaba sacó su celular y llamó a la policía.

Desde la seccional le dijeron que iban a hacer todo lo posible para encontrarla, pidieron una descripción y comenzaron un rastrillaje por toda la localidad.

Eugenia, la hermana mayor de Laura, temerosa de lo que podría haber ocurrido salió en un patrullero para ayudar en la búsqueda. A unos 10 kilómetros de su casa la vio, perdida y asustada, cuando Eugenia con el oficial la interrogaron para saber que hacia en ese lugar Laura sintió desvanecerse, los nervios atacaban su estomago y tuvo ganas de vomitar, temía la reprimenda de sus padres, entonces siguió enmarañando más la mentira, busco en los cajones de su mente una nueva farsa…

-¡Estoy asustada, dos hombres me atacaron!- dijo actuando.

-¿Dónde, como eran? ¿Que te hicieron?-expresó alarmante el policía.

-Eran dos hombres grandes, usaban guantes, me pusieron un pañuelo en la cara para dormirme y me subieron a una 4x4 negra en la cancha de básquet de mi escuela- armó rápidamente la secuencia.

Sin preguntar más el policía dio aviso por radio a sus colegas y ampliaron el rastrillaje con los datos que Laura había aportado. Eugenia la acerco a su cuerpo abrazándola y telefoneo a su madre. Llevaron a Laura a su casa para calmar el mal momento que supuestamente paso. Luego de 15 minutos de búsqueda de los sospechosos y sin dar con ellos, las autoridades se acercaron a ella para indagarla y obtener más detalles, pero estaba cansada, se odiaba a ella misma por no haber dicho la verdad desde un comienzo, suspiro y entre llanto y miedo confesó. Eugenia se sentó bruscamente en el sillón del living, su madre espantada se agarró la cabeza sin comprender, el oficial a cargo la miro fijamente y sin quitarle los ojos de encima tomo su radio explicando brevemente la situación y cancelo la búsqueda. Los uniformados se retiraron de la casa después de hablar unas palabras con su madre y ella cerró fuertemente la puerta y cubrió las ventanas con las cortinas, Laura ya conocía esa escena, ya la había vivido antes. Su madre le gritó y le propino un par de bofetadas, en ese momento llegó su padre que ha había sido avisado de la situación, su hermana Eugenia le explicó lo sucedido y con su característica agresividad se dirigió a ella e hizo lo mismo que su madre, luego se fue a la cocina a discutir con su esposa.

Eugenia se juntó a Laura, la abrazó y se quedaron sentadas en silencio sobre el sillón escuchando desde el living los gritos y platos rotos. Laura entendió que de la larga y rápida vía de la mentira sólo se vuelve por un tormentoso camino a dedo. Y que su problema siguió estando, nadie la comprendió ni se pregunto cual fue la causa de no animarse a enfrentar un examen.

Mientras todos estaban discutiendo y decidiendo, ella recién estaba descubriendo. Hoy va a ser una noticia más de una travesura pero su trastorno que imposibilita su crecimiento mental sigue sin tener cura. Su hogar se agrieto más y aprendió de su error, una foto familiar arrugada se lo recordará.

Gracias a todos los que se pasan y a los que comentan. Mil disculpas por la demora en la actualización.

Dejo este relato más largo como para reponer mi lentitud... Thank´s Vedder

5 comentarios:

Florencia dijo...

La idea de progreso, cuando nos daremos cuenta q es solamente una idea una forma de penser una epistemología del vivir epro no la única, el positivimos nos digue condenando a sentirnos miserables acada vez q no podemos.. "progresar"??

jaja

Lindo fAvio gracias por tu com!

besoo

Vivi Crespo dijo...

las mentiras , qué temita!!!
siempre parecen tener su justificativo.
en educacion see educa para la media , las particularidades se omiten .nos seguimos leyendo

Fabiana dijo...

¡Excelente Favio!

No me extraña, todas tus entradas son geniales. Me encanta tu imaginación.

Te dejo un beso y feliz semana.

Cecy dijo...

Se debería prestar atención y mucha a quien esta haciendo cosas para que los demás la miren, algo evidentemente esta ocurriendo.

Muy bueno.

Besos.

Juani Castro dijo...

La verdad ezta barbaro... Te debia el comentario de hace dias... Lei las 3 entradas que se ven (ya leere las anteriores) y me llegaron muy adentro... Segui asi amigo... Cuando sepa como agregarte (seguir tu blog seria) lo hago, pero medio que me esta superando el tema...