"Córdoba: Vivir o Morir"

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Vivir

Pizpiretas señoras baldeando y limpiando los años de sus veredas, dueñas de barrios poseedoras de sombras donde descansan los corazones enamorados.
Automóviles y motocicletas viajando a visitar calles de primas hermanas. Suburbio donde todos tienen a alguien, donde las horas de terciopelo invaden plazas y toman mates entre soñadores de licenciaturas y doctorados.
Capital estirpe de héroes en coches bombas que medican calmantes a los dolores de muelas de las sierras secas.
Bares que permutan anécdotas por historias, escuchando libros en las voces de fulanos poetas con zutanos poemas sobre mujeres nativas y avenidas de césped amarillo que intentan acompañar el viento.
Edificios con ventanas de azar contando intimidades tímidas de individualidades del montón. Cleptómanos de taquicardias a las almas que se exprimen por nuevas pasiones halladas.
Córdoba de niños digitales con fantasías en concreto, ciudad de “Peters Panes” maduros, buscando reutilizar escombros para nuevas destrucciones de viejas ideologías, que se apoderan de alternativas expresiones sobre actitudes vigentes en oradores originarios.

Morir

Vástagos no deseados deambulan por las calles repartiendo cartoncitos con esperanzas mal impresas, amaneciendo entre pedazos de ajenos llantos dominicales.
Emporio donde todos buscan y encuentran a quienes esquivar en historias gestadas sobre finales alternativos de mesas de a tres.
Locaciones con denuncias de sospechosos buenos tratos, en sonrisas ambiciosas de hombres trajeados que se pasean por barrios de monoblock.
Piquetes a las paciencias ciudadanas, con inviernos a fuego rápido y veranos de sangre fría zumbando a la par en su banda de sonido, con canciones cuadradas de músicos varios, lideradas por reprobados en literatura y poesía.
Versos arrabaleros vestidos de elegante ignorancia, seduciendo a mujeres nocturnas de doble identidades. Orillas cercanas a la miseria, costeando impuestos con periódicos de antes de ayer alternados con carteles publicitarios, espejos de vidas no vividas.
Plazas prestándose como hoteles baratos, partiendo espaldas desamparadas que sirven de felpudos para tiranos con suerte.
Córdoba escrita en miles de libros jamás leídos, con asfaltadas páginas, soportes de procesiones diarias sin destinos particulares. Ciudad casada con el amor, y con el horror como amante inmutable. Gentío, cicatrices y sonrisas derretidas pagando peajes para respirar y agradeciendo al destino por tener caramelos por cena.

6 comentarios:

Cecy dijo...

Vivir o morir
Bien acompañado de tu descripción, con fuerza y sentimiento.

Me gusta como escribes Pibito.
;)

Besos.

Fabiana dijo...

Es una radiografía perfecta de lo que pasa en las grandes ciudades.
Lamentablemente...

Pero te salió muy descriptivo. Me encantó.

Buen finde Favio.

Juani Castro dijo...

Euu Favito, es genial esto... En serio, para mi el mejor que lei hasta ahora tuyo... Realmente escribis muy bien... Felicidades y segui asi...

TORO SALVAJE dijo...

Me parece bastante atractiva, con lo bueno y lo malo.

Saludos.

Eugenia Cobain dijo...

Favio que lindo escribís y lo digo de verdad, empecé a leer y de pronto me encontré releyendo cosas que ya había leido antes.Tenés talento y se nota que te gusta escribir, espero por escritos nuevos, un besote y nos hablamos, prometido!!

Fabiana dijo...

Favio: Para estas fiestas te deseo que puedas cumplir todos tus sueños.
¡Ojalá hagas realidad todo lo que te propongas!

Te dejo un beso enorme.